3 may. 2011

Promover una cultura de cooperación internacional, un imperativo para el éxito del proceso de asociación estratégica entre América Latina y la Unión Europea

Es indudable que son muchos los progresos que se han alcanzado en el contexto de las relaciones entre las dos regiones desde que en 1999 se realizó en Rio de Janeiro la primera cumbre de Jefes de Estado y de Gobiernos de la Unión Europea y América Latina, pero debemos reconocer que estos progresos resultan insuficientes y distan mucho de ser lo sólidos y consistentes que tanto Europa como Latinoamérica requieren para sellar una asociación estratégica entre las dos regiones.

El escenario para consolidar esta asociación es complejo y está conformado por un entramado de ejes por los que se conduce la proyección de alianzas políticas, económicas, comerciales, educacionales, científicas y culturales y a través de los cuales interactúan el conjunto de las instituciones de ambas regiones. De este profuso y heterogéneo entramado queremos retirar, para poder analizarlo con mayor profundidad, un eje en el que incluimos a la internacionalización y la innovación como imperativos para el cumplimiento de los objetivos de este proceso de alianza birregional porque a nuestro entender constituyen pilares de la cooperación ALCUE.

Es evidente que en un mundo cada vez más global e interdependiente la apuesta por internacionalizar y la necesidad de innovar aparecen entre las prioridades de la mayoría de las organizaciones. Ya hoy resulta prácticamente imposible concebir procesos en los que intervengan gobiernos, universidades, centros de investigación, empresas u otros actores de la sociedad civil en los no se requiera la intervención de instituciones de otros países y regiones.

Como quiera que por estos días se cumple un año del último de estos encuentros de alto nivel, celebrado en mayo de 2010 en Madrid, que justamente se tituló "Hacia una nueva fase de la asociación birregional: Innovación y tecnología a favor del desarrollo sostenible y de la inclusión social" nos gustaría analizar algunos de los principales desafíos que el proceso ALCUE tiene por delante para concretar sus objetivos.

En este sentido, se identifica un frente en el que resta por hacer muchísimo trabajo y que está relacionado con el conocimiento existente de los esquemas de cooperación. Hay que reconocer que son diversas las oportunidades de cooperación existentes, desde programas de la UE diseñados para América Latina como ALFA, ALINVEST, URBAL, @LIS, Erasmus Mundus o los subprogramas abiertos a la cooperación internacional del Séptimo Programa Marco de Investigación hasta programas de carácter regional o nacional en ambas regiones que apoyan acciones de cooperación entre la UE y AL. Sin embargo, no se avanza mucho si estas plataformas de cooperación no son del conocimiento general de todo el universo de beneficiarios potenciales, lo que constituye una de las principales deficiencias que se constata, tanto en América Latina como en la Unión Europea, y que se verifica en los bajos niveles de información sobre las diferentes oportunidades de cooperación y áreas potenciales de desarrollo de acciones.

Incluso en aquellos países e instituciones con una mayor participación se observa con frecuencia bastante desinformación y los programas existentes son divulgados y recibidos, en muchas ocasiones, como si fuesen compartimentos estancos en los que sólo pueden participar determinadas instituciones. Así por ejemplo es muy común escuchar que ALINVEST es un programa exclusivamente para las PYMES lo que trae consigo que en muchas universidades ni siquiera sea conocido o que ALFA es un programa diseñado para las instituciones de educación superior en el que empresas y otras organizaciones no pueden participar, lo que se evidencia en el bajo número de instituciones del tejido empresarial o de otros ámbitos de la sociedad civil que participan en proyectos de este programa.

Considerando clave dentro del espacio de cooperación ALCUE el desarrollo de alianzas entre las universidades y las empresas resulta imprescindible trabajar por optimizar el uso de los programas y diferentes esquemas de financiación, aprovechando al máximo sus sinergias, para fomentar acciones en las que se promueva una relación coherente entre formación, investigación, innovación y transferencia de conocimiento y tecnología que garantice en el contexto de esta asociación estratégica birregional la ejecución de proyectos de desarrollo verdaderamente sostenibles.

En la mayoría de los casos, sobre todo en aquellos financiados a través de programas de la UE, estas acciones se podrán llevar a cabo a través de redes en las que se integren universidades, centros de investigación y pequeñas y medianas empresas, pero es muy importante que estas se puedan complementar con acciones financiadas a través de programas financiados por organizaciones que actúan a nivel iberoamericano, regional, subregional e incluso nacional. En estos casos los proyectos podrían también adoptar otras formas de implementación como son la modalidad de proyectos 2+2 en las que interactúan dos universidades y dos empresas de dos países y que en determinados contextos pueden ser proyectos de gran eficacia o la modalidad de proyectos de cooperación triangular, que a todas luces parece adecuada para potenciar la participación de países con una limitada presencia en la cooperación birregional a través de esquemas de cooperación norte-norte-sur o norte-sur-sur. Por ejemplo, siempre me ha llamado la atención la limitada proyección internacional de las instituciones portuguesas hacia la América Latina hispana cuando existen muchas áreas en las que las relaciones económicas, comerciales, académicas y científicas con esta región podrían ser de especial relevancia y beneficio mutuo, sobre todo a través de proyectos de cooperación triangular que aprovechen las relaciones históricas y fluidas de Portugal con Brasil y el liderazgo indiscutible de este en el contexto latinoamericano.

Por consiguiente, será clave seguir realizando acciones encaminadas a capacitar y diseminar información sobre los programas existentes y sobre cómo participar en ellos eficientemente para que se tribute a la creación y sedimentación de una cultura que potencie la cooperación birregional. Estos esfuerzos deberán realizarse en todos los sectores y países pero especialmente en las universidades y empresas interesadas en desarrollar acciones de internacionalización, y en aquellos países latinoamericanos con menos desarrollo o aquellos europeos con una limitada participación en los esquemas de cooperación con América Latina.

Este esfuerzo de capacitación deberá combinarse con la creación de fuentes de información y bases de datos que permitan libremente consultar documentos e informaciones y al mismo tiempo cotejar las sinergias entre los diferentes programas y fuentes de financiación existentes, para que se puedan preparar propuestas sólidas, viables y sostenibles que respondan a las prioridades de la cooperación ALCUE. Es medular que se puedan conciliar todos los esfuerzos que se vienen desarrollando en diferentes entornos y que se trate de reducir al máximo la superposición de acciones que muchas veces se observan en este escenario con la coexistencia de iniciativas que resultan perfectamente integrables.

Finalmente, me gustaría referir un frente de trabajo que considero primordial y que muchas veces su ejecución deja mucho que desear y que está relacionado con el monitoreo de las acciones, especialmente con posterioridad al fin de la implementación de los proyectos ya que en no pocas ocasiones, culminada la financiación, no se tiene siquiera información sobre los resultados alcanzados y los indicadores de sostenibilidad de los mismos. No vale de mucho que la Unión Europea, sus instituciones y programas, así como decenas de organizaciones e instituciones iberoamericanas y entidades de cooperación latinoamericanas y europeas de carácter regional o nacional inviertan enormes recursos en formar recursos humanos, propiciar movilidades, desarrollar investigaciones, promover eventos, facilitar contactos u otras acciones cubiertas por los programas y proyectos que promueven si estos no se convierten en catalizadores de nuevas iniciativas y en generadores de nuevos y sólidos lazos de cooperación entre los diferentes actores. El fomento de una cultura de cooperación internacional continúa siendo una asignatura pendiente que tiene que ser superada con éxito para que la asociación estratégica entre Europa y América Latina avance al ritmo que su agenda prevé y los tiempos requieren.

1 comentario:

  1. Concuerdo Carlos, la necesidad de información, de herramientas para el acceso y de sistematización de las acciones que ya existan....excelentes reflexiones!!

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