4 abr. 2011

Escuchar es esencial en la gestión de proyectos

En estos días he estado siguiendo un interesante debate que se ha generado en uno de los grupos de Linkedin a los que pertenezco y que se ha concentrado en torno al tópico “What is the most important Project Manager skill of all.”

En su mayoría, los comentarios han sido realmente muy interesantes y no han faltado elementos para justificar cada uno de los criterios, coincidiendo muchos en la importancia de la capacidad de comunicación o liderazgo como elementos clave, así como otras muchas cualidades como disponer de sentido común, capacidad de planificación, previsión de riesgos, focalización de resultados y soluciones, agilidad o adaptabilidad al contexto, incluso hay quienes han defendido adornos éticos de cualquier profesión como pueden ser la integridad, honestidad o el sentido de la responsabilidad.

No obstante, cuando hice mi pequeño comentario en este foro realce solamente una cualidad que considero muy relevante, que no es ni más ni menos importante que las otras muchas listadas por los colegas de Linkedin, pero que para mí reviste una especial importancia: la capacidad de escuchar. Tal vez, alguien pueda con razón rebatirme que la comunicación incluye esta habilidad, pero yo insisto exclusivamente en remarcar el arte de escuchar porque lamentablemente para muchos, el comunicar es casi siempre un acto esencialmente de trasmisión.

Durante mi vida profesional he tenido la oportunidad de interactuar en diferentes contextos para desarrollar disímiles proyectos y siempre me ha llamado la atención que a priori se aniquile una de las reglas esencialísimas que garantiza el éxito de la acción que se va a desarrollar y que estriba justamente en escuchar detenidamente a cada uno de los actores involucrados, en conocer con profundidad sus intereses, prioridades, reales necesidades para poder, luego, formular adecuadamente una intervención coherente del proyecto que se pretende ejecutar.

Debemos reconocer, con un profundo sentido crítico, que en no pocos proyectos las acciones que se implementan ya vienen prefabricadas y gran parte de los actores, incluyendo aquellos que supuestamente serán los beneficiarios directos y principalísimos del proyecto, terminan por ver su intervención reducida al papel que se les ha otorgado desde la institución que lo coordina, sin que hayan tenido siquiera la oportunidad de pronunciarse.

En mi criterio, un proyecto sólo podrá ser pertinente, adecuado y viable cuando consigue catalizar la intervención de todos sus actores, cuando moviliza el potencial de cada uno de sus elementos, cuando sintetiza armónicamente el esfuerzo, las necesidades y aspiraciones de todos.

La capacidad del gestor de proyectos estará dada en capitalizar todos esos elementos en función de un objetivo común que intentará dar una solución eficaz a la situación problemática que origina la acción del proyecto. Esta será una estrategia que emergerá del efecto acumulativo de muchas pequeñas acciones, que se consolidará a diario, interactuando con todos y en la que cada una de las habilidades listadas por mis colegas del grupo PMO de Linkedin serán, sin dudas, imprescindibles pero en la que escuchar con toda atención para retroalimentarse será primordial en una lógica de intervención en la que cada acción, desde el mismísimo inicio del proyecto en la fase de identificación, contiene una reflexión que nos conlleva a otra acción. En esa dinámica acción-reflexión-acción, es innegable que escuchar es un elemento vital del proceso.

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