29 mar. 2016

Internacionalización disruptiva

¿Por qué si existe un consenso extendido sobre el carácter cada vez más global de la educación superior cuesta tanto a las universidades avanzar consistentemente en sus procesos de internacionalización? ¿Cuáles son las razones para que América Latina esté tan rezagada en esta materia en comparación con otras regiones del mundo? Son varios los libros publicados recientemente que abordan esta temática directa o indirectamente.

Algunas pistas para responder a estas interrogantes pueden encontrarse en el capítulo sobre Latinoamérica escrito por Jocelyne Gacel Avila y Francisco Marmolejo en el libro “Global and Local Internationalization” publicado por la editorial Sense Publishers. En este capítulo titulado “Internationalization of Tertiary Education in Latin America and the Caribbean: Latest Progress and Challenges Ahead” los reconocidos expertos amparados en los datos recolectados en las últimas encuestas realizadas por la Asociación Internacional de Universidades (AIU) en 2010 y 2014 destacan como preponderante la escasez de recursos financieros de muchas universidades para destinar ingentes recursos a impulsar la internacionalización. Refieren también notorios problemas de competencia en idiomas extranjeros de una significativa parte del claustro académico y el estudiantado en las universidades latinoamericanas que dificulta la participación con éxito en actividades docentes e investigativas junto a miembros de comunidades universitarias de otras regiones del mundo. Otros elementos que el referido ensayo cita entre los mayores obstáculos para la internacionalización en la región están relacionados con los bajos niveles de planificación estratégica en materia de internacionalización tanto a nivel institucional, nacional como regional y la limitada profesionalización de los equipos responsables por coordinar e impulsar la internacionalización en las instituciones universitarias.

El impacto perjudicial de estos elementos es refrendado en otro estudio sobre internacionalización encomendado por el Parlamento Europeo a un equipo de expertos encabezado por el prestigioso académico Hans de Wit. El estudio “Internationalisation of Higher Education” que evalúa la situación mundial de la internacionalización a partir del análisis de un espectro amplio de sistemas nacionales en el Espacio Europeo y en algunas de las naciones punteras de otras regiones del mundo aborda el tema del financiamiento de la educación superior en los países en desarrollo. Al respecto, el estudio subraya la alta dependencia a programas de cooperación externos y a exiguos fondos públicos nacionales y llama la atención en relación con el bajo nivel de explotación que las universidades hacen del potencial de financiación existente en el sector productivo y en las alianzas público-privadas.  

El estudio identifica otros escollos importantes para la internacionalización universitaria que bien podrían extrapolarse al contexto de América Latina. Falta de sinergia entre la internacionalización de los procesos docente y de investigación, altos niveles de burocracia tanto a nivel institucional como en las estructuras de los sistemas nacionales de educación superior, bajos niveles de compromiso y participación de las comunidades universitarias en las acciones de internacionalización, ausencia de incentivos para profesores, investigadores y personal administrativo que participa en acciones de carácter internacional y falta de cultura para establecer alianzas estratégicas win – win con la industria y el sector productivo. Estos son algunos de los más destacados obstáculos reconocidos por el estudio como grandes barreras que frecuentemente impactan de manera negativa en la estructuración de estrategias y políticas eficaces de internacionalización. En todos estos aspectos las instituciones de latinoamericana muestran de forma general un notable atraso con relación a universidades de otras regiones del mundo, especialmente aquellas localizadas en naciones desarrolladas o en los países emergentes más pujantes de la economía mundial.

Si se analiza detenidamente la naturaleza de estas barreras a la internacionalización se constata que en su mayoría tienen un carácter marcadamente institucional, que responden muchas veces a la incapacidad de las propias universidades para gestionar de forma ágil y consistente un cambio en sus procesos organizacionales que les permita responder a las demandas de un escenario nuevo, dinámico y altamente mutante. Esto es un rasgo distintivo de instituciones de gran tamaño o que atesoran una larga historia, en las que innovar en los procesos produce un gran número de cambios que con frecuencia entran en conflicto con los procedimientos establecidos. Estas transformaciones traen aparejada una sensación de incertidumbre con la que organizaciones tradicionales como la universidad tienen grandes dificultades para lidiar y esto lógicamente genera enormes resistencias.

Introducir cambios en la gestión de la proyección y dimensión internacional conduce muchas veces a procesos de ruptura que culminan con la derogación de mecanismos obsoletos y estructuras calcificadas y la adopción de una nueva cultura organizacional que impone nuevos modos de hacer y la asimilación de nuevas competencias y habilidades por parte de un amplio sector de la comunidad universitaria. Cuando una institución apuesta por colocar la internacionalización en el epicentro de su estrategia de desarrollo tiene que asumir conscientemente que su implementación traerá aparejada profundos cambios y transformaciones en las dinámicas y formas en que se estructura, organiza y funciona la universidad.

La internacionalización, especialmente si es asumida con una visión integral y comprehensiva, es un proceso altamente innovador y disruptivo. Es justamente este carácter disruptivo de la internacionalización lo que a nuestro entender constituye en sí mismo uno de los principales escollos para su afianzamiento en las universidades.

Para estar en la vanguardia de los procesos de internacionalización es necesario innovar y salir de la zona de confort de la movilidad y el intercambio que han caracterizado a la internacionalización universitaria. La innovación de los procesos internacionales requiere definitivamente de cambios, requiere de una nueva cultura en la forma que las instituciones se relacionan con los riesgos y el fracaso, porque estos son consustanciales al progreso. Asumir procesos de internacionalización más agiles, integrales, participativos y abiertos a la interacción con interlocutores que no sólo se mueven dentro del sector educativo requiere de modelos colaborativos que privilegien la iniciativa y autonomía, que fomenten un liderazgo más colectivo y menos personalista y que fomenten una visión holística de la actividad internacional.

Aunque de tanto repetirse parezca una verdad de Perogrullo, conviene insistir en que partiendo del carácter transversal de la internacionalización, la remoción de estos obstáculos no sólo sería importante para crear un terreno fértil para la germinación de acciones efectivas de carácter internacional. Su eliminación sería decisiva para el mejoramiento gradual de la calidad y pertinencia de la docencia, la investigación, la transferencia de conocimiento y la vinculación con el tejido empresarial, la industria y la sociedad civil que constituyen la verdadera esencia de la misión de las universidades en tiempos de la economía del conocimiento.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo Carlos Alberto. Estos problemas también existen en la gestión de la internacionalización universitaria en Cuba, como sabes. Y en nuestro caso yo sumaría la excesiva centralización de las desiciones estratégicas. Un aspecto importante es el liderazgo del director de relaciones internacionales o responsable de la IU en cada institución y su capacidad para innovar y generar el cambio en cada universidad, romper estos esquemas obsoletos y fomentar la cultura de la internacionalización enfrentando los retos que suponen todos estos aspectos negativos que señalas. Te felicito por esta nueva entrada en el blog. Un abrazo.

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