20 may. 2010

Mejoras continuas en el diseño y formulación del Programa ALFA

(Publicado en el Foro del Proyecto Observatorio ALFA III. 20 de mayo de 2010)

Uno de los temas que más interés despierta entre los que procuran informaciones sobre ALFA es cómo participar eficientemente en este programa y sobre todo cómo adecuar las propuestas a la estructura de esta nueva fase, que se asume más compleja en comparación con las anteriores. Esto lo hemos podido constatar en los contactos directos que hemos sostenido con las comunidades universitarias de varios países de América Latina durante los talleres que el Observatorio ha estado desarrollando como parte de la promoción de la segunda convocatoria del Programa ALFA III.

Es obvio que muchas mejoras se han instrumentado en este programa desde su lanzamiento en 1994 y es evidente, desde muchos puntos de vistas, que el programa ha ganado en consistencia, profundidad y cohesión, transitando gradualmente de proyectos de financiación limitada que se centraban en pequeñas acciones de movilidad, formación o cooperación institucional a proyectos que bien dotados financieramente se concentran en áreas medulares de la gestión universitaria con el fin de dinamizar el rol esencial que están llamadas a desempeñar las instituciones de educación superior en el desarrollo social y económico de América Latina.

No obstante, todavía hay espacio para continuar mejorando su diseño en función de los objetivos estratégicos de la cooperación entre las dos regiones, por eso traemos a colación algunas interrogantes, sólo con el ánimo de promover un debate en el que esperamos intervengan activamente todas aquellas personas e instituciones que están interesadas en participar en el Programa ALFA III y en otros esquemas de cooperación académica a escala birregional. Los criterios que se esgriman en este foro podrán servirnos en el Observatorio para, eventualmente, preparar recomendaciones en relación con la mejora del diseño y formulación de próximas convocatorias o futuros programas de cooperación en esta área.

Por consiguiente, sería provechoso que debatamos con profundidad y seriedad sobre cómo hacer que la guía para los solicitantes de subvención sea más clara, precisa y se convierta en un mejor instrumento de trabajo para la preparación de las propuestas, cómo potenciar la inclusión en los proyectos de instituciones de la sociedad civil o el sistema empresarial, cómo abordar los proyectos para que sean catalizadores de la construcción del espacio ALCUE de educación superior, cómo incentivar la participación de instituciones de calidad y reconocimiento de la UE y AL que por variadas razones no han sido muy activas en los programas de cooperación entre las dos regiones, cómo aumentar el rol de coordinación entre las universidades latinoamericanas o cómo los proyectos podrían multiplicar su impacto o tributar más a la cohesión social y el desarrollo económico de América Latina, entre muchos tópicos que podrían ser de interés.

Me aventuro a realizar algunas sugerencias sobre el proceso de candidatura en sí mismo, que también ofrece espacio a la reingeniería. Creo que la fase de candidatura sería más participativa, viable y eficaz si se introdujesen algunas mejoras en su formulación, lo que podría lograrse implementando unilateralmente o de forma coordinada alguna de estas recomendaciones:

 Realizar antes del lanzamiento oficial de la convocatoria una buena difusión del Programa, tanto en AL como en la UE, divulgando sus objetivos y prioridades, así como su estructura. Esto resulta esencial para que cuando se abra la convocatoria los interesados en presentar proyectos hayan ya comenzado a trabajar en su propuesta, identificando y contactando previamente a las instituciones potencialmente esenciales para ejecutar el proyecto con las que trabajará coordinadamente en el diseño y formulación de la propuesta.

 Implementar una primera fase de selección sobre la base de información electrónica que podría ser enviada por la institución coordinadora a través de un sencillo formulario electrónico que contenga una breve descripción de la propuesta (Objetivo General, Objetivo Específico, Resultados Esperados, Principales Actividades, Marco Lógico del proyecto, Instituciones Miembros y el Presupuesto Global del Proyecto). En esencia se estaría solicitando previamente –y no como parte de la propuesta integral- la presentación del documento de síntesis y otros documentos complementarios para desarrollar la primera fase de evaluación y selección. Esto permitiría reducir el número de propuestas completas en función de la calidad del diseño y formulación inicial de la propuesta y podría facilitar que el comité de expertos que evalúa las propuestas emita una evaluación indicativa que permita a los proyectos que pasen esta fase tener una idea de los elementos que deben ser mejorados en la presentación de la propuesta integral. [si tomamos en cuenta que la preparación del documento de síntesis se debe realizar cuando ya está preparada la propuesta integral del proyecto, se trataría en la práctica de una reformulación de los elementos más frágiles del proyecto identificados por el comité de expertos que lo evaluó].

 Considerar la ampliación del período para la presentación de las propuestas de proyecto a la Comisión Europea. De hecho, el diseño y formulación de las propuestas es una fase de mucho trabajo en el que encontrar consenso resulta vital y muchas veces los períodos reducidos de presentación conspiran contra la participación y la calidad de las propuestas que terminan por ser presentadas, por lo que tres meses podría ser poco tiempo cuando es necesario armar consorcios en los que se debe conciliar los objetivos, prioridades, intereses y visiones de decenas de instituciones. Siendo coherentes con la propuesta anterior se podía insertar un mes entre el momento en que los coordinadores de las propuestas presentadas son informados que su “proyecto de síntesis” ha pasado la primera fase y la fecha límite para someter a la CE la propuesta definitiva.

 Insertar una fase de mejoramiento de la formulación antes de la firma del contrato con aquellos proyectos seleccionados para subvención. Esto permitiría a las instituciones que van a recibir definitivamente las subvenciones y ejecutar los proyectos, realizar los ajustes necesarios en función de las recomendaciones de la UE como entidad responsable por el Programa ALFA para que el contrato que sea firmado y que será el documento guía para la ejecución del proyecto sea lo más viable, adecuado y pertinente en función de los objetivos del Programa y del ámbito concreto de intervención en el que se ha proyectado incidir.

Estas son algunas ideas que he querido compartir, y que no reflejan ni la visión del Observatorio ni de la CE sobre esta temática. Para nosotros sería vital recibir de primera mano sus comentarios y vivencias como posibles actores que están interesados en participar en el programa y tienen, con seguridad, otras aristas y puntos de vistas interesantes que valen la pena ser compartidos.

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