14 ene. 2014

Una experiencia de cooperación universitaria que vale la pena emular

El próximo mes de febrero en el contexto de la edición 2014 del Congreso Internacional de Educación Superior “Universidad” que se celebra en La Habana con carácter bienal se estará concluyendo oficialmente la ejecución del Programa de Cooperación Institucional de las universidades de la región belga de Flandes con la Universidad Central de Las Villas (UCLV), una de las principales instituciones del sistema cubano de educación superior.

Por eso, aprovechando la coyuntura he querido compartir algunos apuntes sobre un programa de cooperación universitaria que siendo implementado por instituciones de un pequeño país de Europa dejan algunas buenas prácticas y enseñanzas que bien podrían ser emuladas por organizaciones de otros países y regiones.

El programa en cuestión constituye la principal herramienta de colaboración académica y científica de las universidades flamencas con los países en desarrollo y ha beneficiado hasta la fecha a un gran número de instituciones de una veintena de países, incluyendo algunos latinoamericanos como Bolivia, Ecuador, Perú y Cuba. Este programa es coordinado y administrado por la Oficina de Cooperación Interuniversitaria del Consejo de Universidades Flamenco(VLIR-UOS).

En el caso de la UCLV, el programa comenzó a ejecutarse en el 2003 y concluyó sus actividades recientemente a finales del pasado año. Como consultor tuve el privilegio de visitar la universidad en junio de 2013 para realizar junto a Julie Carpenter, Directora de Education for Change, la evaluación final del programa. Durante la visita tuvimos la oportunidad de reunirnos durante una semana con directivos del Ministerio de Educación Superior, con el Consejo de Dirección de la UCLV, con los equipos de los 8 proyectos que comprendía el programa y con un amplio número de profesores, investigadores y estudiantes que reconocieron el impacto y el efecto transformador y multiplicador del programa en su comunidad universitaria.

Sería tal vez suficiente apuntar que este programa permitió reforzar el claustro docente y científico de la universidad a través de la formación de decenas de doctores y masters de diferentes especialidades, la realización de innumerables investigaciones y proyectos conjuntos, la multiplicación del número de publicaciones científicas, el montaje de nuevos laboratorios y la adquisición de equipamiento de investigación, reactivos y bibliografía esencial para las acciones de ciencia y tecnología, la construcción de nuevas infraestructuras y la reparación de otras instalaciones, lo que no hubiese sido posible sin la existencia de este programa. De igual forma, el programa permitió el montaje de nuevos programas curriculares para las formaciones de grado y postgrado y el rediseño de otros ya existentes, así como una mayor actividad internacional al disponerse de fondos adicionales para eventos y acciones de movilidad e intercambio internacional, no sólo con la comunidad flamenca sino también con otros entornos de vital importancia para la internacionalización de los procesos universitarios de la UCLV.

Si esto no fuese suficiente se podría agregar que la financiación del programa ascendió a más de 6,5 millones de euros, que se distribuyeron en 2 grandes subprogramas de 4 proyectos cada uno. El primero dirigido al desarrollo y fortalecimiento integral de la institución y que actuó directamente en el estado de la infraestructura informática, la ICT para los procesos docente-educativos, la base bibliográfica, el fomento de una cultura de explotación de la información científica y el reforzamiento de las capacidades de comunicación del claustro en lengua inglesa, lo que es esencial para impulsar la estrategia de internacionalización. El segundo subprograma se concentró en estructurar un conjunto de acciones, tanto académicas como científicas, en áreas estratégicas de la economía del país que han constituido históricamente una fortaleza de la UCLV y en las que era necesario un trabajo profundo de revitalización (ciencias agropecuarias, biotecnología vegetal, ciencias farmacéuticas, medio ambiente y tecnologías limpias y ciencias de la computación fueron las áreas del conocimiento beneficiadas).

No obstante, lo que desde mi punto de vista merece destaque y torna a este programa del VLIR-UOS y las universidades flamencas en una especie de modelo de referencia para otras organizaciones que financian programas de cooperación al desarrollo en el ámbito de la educación superior es el compromiso de construir y establecer vínculos de cooperación a largo plazo, algo que es poco frecuente en cooperación universitaria, donde la gran mayoría de los proyectos son de corta duración (2 o 3 años) y muestran bajos indicadores de sostenibilidad.

El hecho de estructurar un programa para 10 años permite desde el inicio un trabajo profundo de análisis de las necesidades de la institución y la canalización planificada de todos los recursos necesarios sobre la base de las capacidades y potencialidades de la red de instituciones de la contraparte belga. Al conversar con diferentes actores del programa, tanto del lado belga como cubano, saltaba a la vista que existía un conocimiento profundo de la otra parte, un conocimiento que sólo puede nacer de la concertación, del intercambio, de una relación fluida y dinámica a lo largo del tiempo.

En "Universidad 2014" este programa cerrará sus cortinas pero ese momento no marcará el fin de la cooperación de la UCLV con las universidades de la región de Flandes. Se han construido lazos que sobrepasan el mero intercambio institucional y es de eso que trata la cooperación internacional, es eso lo que hace la diferencia. 

El VLIR-UOS dispone de otras plataformas y programas que continuarán apoyando ese intercambio. Hoy después de una década de fructífera cooperación, las universidades flamencas han iniciado otro programa similar con la Universidad de Oriente, otras de las instituciones históricas de la educación superior cubana y en ese nuevo programa ya la UCLV ha jugado un papel primordial porque han asimilado una cultura de gestión y validado un conocimiento que los convierte en interlocutores naturales de las universidades belgas. De hecho, la UCLV desempaña un rol de liderazgo en la dinámica de cooperación entre las universidades de los dos países.

A continuación comparto el informe de evaluación de este programa para todos aquellos que quieran conocer con mayor profundidad esta experiencia. Más información sobre el VLIR-UOS y sus programas están disponibles en su portal: http://www.vliruos.be/en/

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