11 oct. 2013

Las universidades iberoamericanas y el ranking 2013-2014 de Times Higher Education

El sistema de educación superior de Iberoamérica es heterogéneo y diverso. La región cuenta con universidades que gozan de prestigio y excelencia académica e investigativa, especialmente en algunas áreas del conocimiento. Sin embargo, es notoria la pobre representación de sus instituciones de educación superior en los más conocidos rankings universitarios que han visto la luz en los últimos años con el objetivo de evaluar la calidad y excelencia de las instituciones y los sistemas de educación superior a escala global.

Confieso que no soy apologista de los rankings, los veo simplemente como una excelente herramienta de trabajo para establecer estándares y sobre todo como una referencia para la realización de análisis de benchmarking que ofrezcan información sobre acciones clave y buenas prácticas que están siendo implementadas por las instituciones más exitosas con el fin de mejorar el trabajo en nuestras propias instituciones de educación superior.

En cualquier caso, entiendo que se hayan puesto de moda y que se estén convirtiendo en un objetivo de primerísimo orden para muchas instituciones y directivos universitarios. Es obvio que aparecer en los rankings refuerza la visibilidad y coloca a las instituciones en el mapa de la excelencia universitaria a escala global, abriendo así innumerables puertas para el trabajo de toda la comunidad universitaria, especialmente de sus académicos, investigadores y estudiantes. Es en este sentido, que resulta preocupante que una región pujante, que necesita inexorablemente del  liderazgo y protagonismo de sus universidades como motores de desarrollo económico y social se vea tan pobremente representada en estas selectas listas que de alguna forma señalan a la vanguardia del conocimiento y el pensamiento académico y científico mundial.

No quiero desestimar ningún argumento que pueda ser esgrimido cuando se pone en el centro del debate la calidad de las universidades iberoamericanas. Reconozco que se debe tener en consideración que los rankings –al margen de la objetividad cuestionable de sus indicadores de medición– son herramientas sesgadas, tienen aún muchas imperfecciones y no es un secreto que sus indicadores de medición favorecen a las instituciones de educación superior anglosajonas. Además, carecen de indicadores de evaluación para muchos elementos clave de la vida académica, científica y de extensión de una universidad que no pueden ser medidos a través de análisis estadísticos.

Por ejemplo, cuando se debate sobre rankings uno de los temas más recurrentes es el relacionado con las publicaciones científicas, que constituye uno de los indicadores que más incidencia tiene en la mayoría de los principales rankings. Resulta evidente que al considerarse esencial o exclusivamente publicaciones en inglés se está de antemano colocando en desventaja a universidades de Iberoamérica que reflejan la mayor parte de su producción científica en artículos y publicaciones en español o portugués.

Todos estos argumentos son validos pero no podemos escudarnos en ellos para esconder o minimizar un conjunto de insuficiencias que son causa directa de los problemas acuciantes que atraviesan las instituciones iberoamericanas y que se reflejan en nuestra pobre representación en los rankings internacionales. No voy a detenerme ni a profundizar en estos temas. No es el objetivo de esta entrada y sería como llover sobre mojado porque ya los he abordado en anteriores ocasiones. He querido solo compartir esta reflexión a modo de preámbulo antes de adentrarme en los comentarios derivados del análisis de la inclusión de instituciones iberoamericanas en la reciente publicación de uno de los rankings más reconocidos, el que es publicado anualmente por Times Higher Education.

Como se aprecia en la siguiente presentación, en la edición 2013-2014 de este ranking, Iberoamérica  aparece representada por 14 instituciones (3,5% del total de 400 instituciones que contempla el ranking), un número similar de instituciones al que aparecía en el ranking precedente. De estas, 9 son españolas, 2 brasileñas, 2 portuguesas y 1 colombiana: La Universidad Pompeu Fabra encabeza la lista iberoamericana en el lugar 164. Seguida por la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona y la Universidade de São Paulo que aparecen ubicadas en el grupo del 226 al 250. La Universidad de Los Andes integra el grupo del 251 al 275 y la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidade Estadual de Campinas el del 301 al 350. En el segmento final, entre los lugares 351 y 400, cierran el listado la Universidad de Navarra, la Universidad Rovira i Virgili, la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad de Valencia, la Universidad de Vigo y las dos instituciones portuguesas, la Universidade do Minho y la Universidade do Porto.


En este sentido me gustaría de forma sintética resaltar lo siguiente:

i) De las 14 instituciones, 12 aparecieron en el ranking del pasado año, mientras dos ingresan este año en el top 400, la Universidad de Navarra y la Universidad Rovira i Virgili.

ii) Es meritorio el resultado de la Universidad Pompeu Fabra que logra colocarse entre las primeras 200 clasificadas.

iii) De las 9 españolas, 4 son catalanas y 2 valencianas, mientras resulta cuando menos llamativo que la capital española solo esté representada por la Universidad Autónoma de Madrid.

iv) En la misma línea, resulta llamativo que las dos universidades portuguesas sean de la región norte del país mientras que ninguna de las universidades lisboetas aparecen consideradas en la clasificación.

v) Las dos brasileñas son paulistas y aunque caen algunos lugares con relación al ranking anterior ponen de relieve que São Paulo no es sólo un centro financiero internacional sino también un atractivo polo académico, científico y tecnológico por la calidad de sus instituciones de educación superior.

vi) Es también muy meritorio, el salto cualitativo de la Universidad de Los Andes, que una vez más representa a las instituciones colombianas.

vii) Finalmente, me gustaría llamar la atención sobre la exclusión de este ranking de la Universidad Nacional Autónoma de México que había logrado incluirse entre las mejores universidades en la edición anterior y que deja a una de las principales economías de la región sin representación.

En el acápite que el ranking dedica a la excelencia en áreas del conocimiento, en la que se listan las mejores 100 instituciones para seis grandes grupos temáticos aparecen en esta edición la Universidad Pompeu Fabra en el lugar 78 de Ciencias Sociales, la Universidade de São Paulo en el 93 de Ciencias de la Vida y en el ranking de Artes y Humanidades aparece la Universidad Complutense de Madrid en el 81 junto a la Universidad Autónoma de Barcelona en el 90. En las otras tres categorías [Ciencias de la Salud, Ciencias Físicas e Ingeniería y Tecnología] no fueron consideras instituciones iberoamericanas.

Estos resultados sintetizan la representación iberoamericana en la última edición de esta prestigiosa publicación británica dedicada al estudio de temas relacionados con la Educación Superior. No tengo dudas que en Iberoamérica hay capacidad y potencial para estar mejor ubicados en este y otros rankings internacionales, hay mucho que puede hacerse para mejorar el trabajo y esto pasa desde un apoyo más decisivo de los gobiernos a las instituciones universitarias y la instrumentación de adecuadas políticas de estimulo de carácter financiero hasta la introducción de nuevos modelos de gestión institucional que renueven y revigoricen la cultura organizacional de las universidades así como el tránsito gradual a un modelo de universidad que destaque por la calidad y pertenencia de sus investigaciones y por su capacidad de innovación.

Iberoamérica lo reclama en alta voz y las 14 instituciones que a la luz de este ranking se codean con la flor y nata de la educación superior mundial son la mejor prueba de que ese objetivo no es inalcanzable, ellas demuestran que aplicando estrategias y políticas coherentes este objetivo es posible, al menos para un grupo de universidades iberoamericanas que por su calidad y capacidad institucional tienen potencial para poder competir a este nivel. Tal vez un primer paso en ese camino podría ser estudiar en profundidad y con detenimiento lo que estas 14 universidades han estado realizando, yo pienso que valdría la pena. ¿Qué piensa usted?

4 comentarios:

  1. Felicitaciones por el artículo. Sería bueno conocer cuáles son las Universidades Iberoamericanas que "se quedaron" en la lista para llegar a las 400 primeras, por decir, las que ocupan los puestos 401 al 600. Ese sería el primer grupo de Universidades de la Región que ayudaría a mejorar la presencia de Iberoamérica en las próximas listas, si mejoran su rendimiento en los puntos débiles que les han detectado. Saludos desde Lima.
    Fernando Ortega San Martín

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  2. Quisiera saber en que puesto está la Universidad Nacional de Colombia. Gracias, Ana Luisa Velandia Mora

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  3. Estimados Fernando Ortega y Ana Luisa Velandia-Mora, gracias por sus comentarios. Este ranking solo incluye a las que son consideradas por ellos las primeras 400 universidades a nivel mundial por lo que no se dispone de información sobre el lugar en que se encuentran otras instituciones de educación superior que no fueron incluidas. Otros rankings como el QS University Ranking si hacen ese tipo de precisión, incluso hacen un ranking regional. En el siguiente enlace pueden acceder a la edición 2013 del ranking QS para América Latina que también fue publicado recientemente.

    http://www.topuniversities.com/university-rankings/latin-american-university-rankings/2013

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  4. Dos comentarios:

    1.-Considero interesante e importante hacer un trazo anual de los logros de cada una de las universidad señalas y en general de las variables y criterios que las hacen ganadoras, ahí tendríamos una linea base de equitativa para señalar los avances y logros sustantivos mas allá de la fama.

    2.-Las condiciones(herramientas, sueldos, apoyos, equipamiento, etc) con las que una institución anglosajona cuenta para la formación y las que una universidad Iberoamérica cuenta son diferentes, es decir el esfuerzo por un logro similar es mucho mayor en Iberoamérica que en el mundo anglosajón. De ahí que sea necesario, al menos para nosotros hacer un análisis que de evidencia estos esfuerzos, conocerlos y reconocerlos. Esas serian métricas importantes para medirnos y establecer lineas estratégicas de crecimiento. Un docente en Iberoamérica tiene que superar varios obstáculos a diferencia de un anglosajón, y ni que decir de un investigador, situación que no existir seria permitiría a estos avanzar como un Ferrari sin lugar a dudas.

    Saludos

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